Epicondilitis medial, conocida como el codo de golfista

La epicondilitis medial, conocida como el codo de tenista, es una lesión que se caracteriza por la aparición de un proceso inflamatorio, y por ende doloroso, en el lado interior del codo.

Dicha patología surge de los movimientos repetitivos, la tensión o tracción mantenida sobre los tendones, lo que ocasiona una especie de trauma directo, o el sobreesfuerzo al hacer movimientos de flexión y pronación forzada de la muñeca, que afectan esta región músculo tendinosa conocida como epitróclea.

Es importante indicar que el principal síntoma es la inflamación del tendón, provocando dolor que se inicia en la aparte interior del codo y se irradia por el antebrazo hasta la parte de la muñeca más próxima al dedo meñique.

Es así que, el dolor empeora al realizar movimientos que impliquen la flexión de la muñeca hacia el interior, al sujetar algún objeto o al presionar sobre la parte interior del codo. Además, puede tenerse sensación de hormigueo o adormecimiento en todo el antebrazo, incluyendo los dedos meñique y anular.

Este tipo de lesión no solo les sucede a los deportistas, pues la epicondilitis puede afectar a cualquier persona que realice movimientos del antebrazo, la muñeca y la mano en forma repetitiva, tal es el caso de quienes usan con frecuencia el ratón y teclado de una computadora.

No obstante, la epicondilitis medial es menos frecuente que la epicondilitis lateral, también llamada como ‘codo de tenista’ y aparece por lo general entre los cuarenta y cincuenta años de edad, afectando por igual a personas de ambos sexos.

Diagnóstico y Tratamiento

Confirmado el diagnostico, la estrategia de tratamiento para el ‘codo de golfista’ es combatir el dolor y reducir la inflamación para evitar que la lesión evolucione.

El tratamiento consiste en el uso de analgésicos y antiinflamatorios, con al apoyo de otros recursos como la fisioterapia, que implica un programa de ejercicios para el brazo afectado resultando efectivos en más del 80% de los casos.

De igual forma se recomiendo el uso de las ondas de choque radiales, por su capacidad para regenerar el tejido, sin ser invasivo.

Sin embargo, existe otra alternativa de tratamiento conservador, que es la infiltración local de corticoides, para aliviar los síntomas.

Asimismo, en casos más complejos la sugerencia del especialista suele ser una intervención quirúrgica con técnicas mínimamente invasivas como la artroscopía.

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