Diagnóstico de una fractura por estrés

La fractura por estrés es consecuencia de lesiones o traumatismos constantes. La patología surge por la ejecución repetitiva de fuerzas o pequeñas lesiones que se producen en el hueso afectado.

Cuando los daños son consecutivos el tejido óseo sufre las consecuencias, pues supera la capacidad regeneradora del colágeno que compone el sistema esquelético. Se manifiesta entonces un desequilibrio en el hueso afectado, produciéndose una fractura por estrés.

Los pacientes con osteoporosis son propensos a presentar esta lesión debido a una pérdida en la densidad del hueso. Asimismo, las mujeres, a consecuencia de anomalías en durante su menstruación y las mujeres de tercera edad, también son más vulnerables debido a la disminución de calcio en sus huesos. En lo niños, es común encontrar fracturas por estrés relacionadas a los cartílagos de crecimiento.

Síntomas y diagnóstico de una fractura por estrés

Debido a la actividad continua y a la fractura, el dolor se vuelve constante. Los síntomas de una fractura por estrés aparecen durante dos a tres semanas, pero de no tratarse pueden llegar a complicarse hasta cinco semanas o más.

Los resultados del examen físico determinarán el grado de dolor localizado, edema, aumento de temperatura y eritema.

Es así que la localización de una fractura por estrés es especialmente difícil, ya que se suele confundir con lesiones musculares comunes como la tendinitis, contracturas, desgarros musculares, etc. Por esta razón, el historial médico del paciente y su actividad deportiva, puede ayudar a su detección.

El diagnóstico temprano es importante para evitar complicaciones y lograr una pronta recuperación.

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