Guía de orientación para el paciente con artrosis Primera parte

¿QUÉ ES LA ARTROSIS?

La artrosis es una enfermedad que afecta a las articulaciones. Se caracteriza por la pérdida progresiva del cartílago de la articulación debido a su desgaste. Es una enfermedad que no tiene cura, pero que puede ser controlada con tratamiento adecuado.

Las articulaciones más afectadas son la rodilla, cadera, columna vertebral, tobillos, manos, pies, etc.

¿QUÉ SON LAS ARTICULACIONES?

Las articulaciones son las uniones entre los extremos de los huesos, que permiten cierto movimiento entre ellos. En la articulación, cada extremo de los huesos está recubierto de un tejido duro, pero a su vez elástico y flexible, que es el cartílago articular. Los cartílagos facilitan el movimiento entre los huesos y actúan como una amortiguación entre ellos, evitando su roce directo.

Para completar el engranaje, que supone una articulación, toda esta estructura se encuentra envuelta por una bolsa llamada capsula articular. La capsula articular esta reforzada por los ligamentos, que son unas bandas de tejido fibroso muy resistente. Los ligamentos proporcionan estabilidad a la articulación. Son los responsables de evitar que las articulaciones se luxen o “disloquen” cuando están sometidas a un movimiento forzado.

Por último, bañando el interior de la articulación, existe una pequeña cantidad de líquido, que se denomina liquido sinovial. El líquido sinovial actúa como lubricante de toda esta maquinaria que es una articulación, facilitando los movimientos. Este líquido esta producido por una fina capa de tejido llamada membrana sinovial. La membrana sinovial es una tejido especializado que se sitúa tapizando el interior de la capsula articular, en aquellas superficies en las que no existe cartílago.

¿PORQUÉ SE PRODUCE LA ARTROSIS?

La artrosis se produce por la degeneración y el desgaste del cartílago de la articulación. En la artrosis, el cartílago pierde consistencia y elasticidad, su superficie se agrieta y se erosiona en forma progresiva. Esta erosión del cartílago origina la disminución paulatina de su grosor, pudiendo incluso llegar a desaparecer por completo con el paso del tiempo. Con su desgaste se pierde la función de protección que posee el cartílago y quedan expuestos los extremos de los huesos, que terminan rosando entre si produciendo mucho dolor. Según se va produciendo la pérdida del cartílago, el hueso que se encuentra por debajo también se ve afectado y reacciona haciéndose más denso, a esto de denomina esclerosis ósea,  pudiendo surgir “quistes” dentro el hueso. También se forma nuevo hueso que crece por los bordes de la articulación, a modo de picos o rebanadas de  hueso, que reciben el nombre de osteofitos, o comunmente llamados “picos de loro”, éstos originan además inflamación de la membrana sinovial. Cuando esta se inflama, se hace más gruesa y puede producir más liquido sinovial de lo normal ocasionando los mal llamados “derrames articulares” produciendo incremento de volumen de la articulación, dolor y limitación funcional.

Debido a la pérdida del cartílago, los ostetofitos y la hinchazón de la articulación en los pacientes con artrosis observamos como la articulación se encuentra deformada. En las fases más avanzadas los huesos llegan a perder su alineamiento  normal lo que ocasiona una distribución inadecuada del peso en la articulación y contribuyendo al desgaste articular, esto ocurre con frecuencia en la rodilla y tobillo. En la columna vertebral el desgate articular, que caracteriza a la artrosis, se inicia en unas estructuras llamadas discos intervertebrales. Los discos intervertebrales son una especie de almohadillas elásticas con un borde o anillo fibroso y una núcleo de consistencia pulposa. Los discos se sitúan entre vertebra y vertebra de la columna. Su función es amortiguarlas y permitir los movimientos de la misma. Gracias a esto, todas las vértebras y sus discos intervertebrales forman en conjunto una estructura flexible.

Cuando se produce artrosis en la columna, estos discos intervertebrales pierden parte de su contenido de agua y de su elasticidad. Por ello, el disco disminuye progresivamente su grosor. Este adelgazamiento del disco genera un incremento del contacto y el roce entre las vértebras, que reaccionan haciéndose más densas (esclerosis ósea) y formando osteofitos.

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN EN LA APARICIÓN DE LA ARTROSIS?

La obesidad

La edad

Fracturas articulares

Exceso de actividad física

La herencia

Las lesiones ligamentarias

La densidad ósea

La existencia de otras enfermedades que afectan el cartílago como la artristis reumatoidea y afines.

Comentarios

comentarios

Llámanos al:

447-8085/ 989-046 102