Lesión en la rodilla: Ruptura del ligamento cruzado anterior

El ligamento cruzado anterior se encuentra en el interior de la articulación de la rodilla. Se cruzan uno con otro formando una “X”, con el ligamento cruzado anterior adelante y el ligamento cruzado posterior detrás. Los ligamentos cruzados controlan el movimiento de la rodilla hacia atrás y hacia adelante.

El ligamento cruzado anterior corre diagonalmente en la mitad de la rodilla. Este sirve para que la tibia no se salga de posición, que la dejaría delante del fémur, y también provee estabilidad rotacional a la rodilla.

La lesión o daño de los ligamentos se consideran “esguinces” y se clasifican según una escala de severidad. Estos van del 1 al 3, siendo el último el de mayor gravedad.

Durante el examen físico, el médico revisará su rodilla lesionada y la comparará con la rodilla no lesionada. La mayoría de las lesiones de ligamentos pueden diagnosticarse con un examen físico completo de la rodilla.

Asimismo, también son eficientes las radiografías (rayos-X). Aunque no mostrarán ninguna lesión a su ligamento cruzado anterior, las radiografías pueden mostrar si la lesión está asociada con un hueso roto.

De igual forma, la resonancia magnética crea mejores imágenes de los tejidos blandos, como el ligamento cruzado anterior.

La ruptura del ligamento cruzado anterior (LCA) puede deberse a diferentes causas:

  • Cambiando rápidamente de dirección
  • Deteniéndose súbitamente
  • Desacelerando mientras se corre
  • Aterrizando incorrectamente de un salto
  • Por contacto directo o colisión

Cabe resaltar que la rehabilitación del ligamento cruzado anteiror es muy larga. Es una de las peores lesiones que puede tener un deportista, que le puede dejar fuera de los terrenos de juego mínimos desde los 6 meses hasta los 10 meses aproximadamente, por ello es muy importante comenzar su rehabilitación de manera precoz pero cuidadosamente.

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