Recomendaciones para tratar la tortícolis

La tortícolis es la contracción temporal de los músculos del cuello provocando dolor cuando se le intenta mover, a uno o ambos lados. Otro indicador de esta lesión es tener la cabeza ligeramente inclinada hacia el lado afectado y la barbilla estará orientada en la dirección opuesta para no exigirle movilidad al cuello.

Los detonantes de la tortícolis pueden ser una mala postura al sentarse o al dormir, usar una almohada demasiado alta o incluso quedarse reposando junto a corrientes de aire. El dolor en el cuello puede variar entre un leve malestar y una dolencia severa y aguda.

Una tortícolis se trata de la inflamación de los nervios cervicales, generando daño temporal en el sistema nervioso y en los músculos. Esta lesión puede aparecer tanto en la niñez como en la adultez y se produce por una contracción muscular prolongada que origina dolor e incapacidad para moverse.

Aunque se trata de un dolor fastidioso, la tortícolis muscular no es una lesión perjudicial. Para calmar los síntomas se suele recurrir a la aplicación de calor, por ejemplo  tomar un baño caliente, entre 38º y 39º, para que se relajen los músculos y se calme el dolor.

En caso de que el malestar continúe se aconseja tomar analgésicos o, mejor aún, aplicar una crema calmante en la zona afectada y, sobre todo, descansar, ya que lo normal es que desaparezca en pocos días.

Es así que los síntomas de tortícolis surjan por la mañana debido a una mala postura al dormir, pero también es frecuente que ocurra después de ejercitarse debido a un esfuerzo exagerado a nivel del cuello cuando se realizan abdominales incorrectamente, también puede ocurrir debido a diferencias significativas y bruscas de temperatura, o provocado por un accidente.

Sin embargo, hay que dejar claro es que si este incómodo dolor persiste mucho tiempo, se debe acudir al médico o al fisioterapeuta para evaluar la lesión. El médico indicará si es necesario tomar analgésicos y, si lo considera oportuno, recomendará hacer una resonancia magnética o una radiografía.

Asimismo, en caso de que el dolor no sea muy intenso se aconseja realizar una serie de ejercicios suaves con el fin de aliviar las molestias. Estos ejercicios  pueden ser:

Mover la cabeza durante 10 segundos en forma de círculos grandes.

Estirar suavemente el cuello. Mover lentamente el cuello de un lado a otro, sosteniéndolo en un lugar por 30 segundos con cada estiramiento.

Tocar los hombros con las orejas. Luego levantar los hombros a la altura de las orejas. Repetir las series durante 20 o 30 segundos.

La torícolis se clasifica en cuatro tipos:

  • Tortícolis: causada por movimientos bruscos del cuello o malas posturas.
  • Tortícolis idiopática: se produce sin causa conocida.
  • Tortícolis congénita: se da dentro del útero, si el feto se ha colocado en una mala posición durante su crecimiento o se hay problemas en el cuello del feto.
  • Tortícolis espasmódica psicógena: se reconoce por crisis espasmódicas del cuello, acompañadas de dolores. Su aparición puede deberse al estrés.

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