Tendinosis de Aquiles

¿Porqué sucede la tendinosis de Aquiles?

Frecuentemente se escucha el término «tendinitis aquílea o aquiliana», pero lo más correcto es tendinosis de Aquiles, debido a que no suele haber un elemento inflamatorio, sino más bien una degeneración del tendón.

Este tipo de patología ocurre cuando hay sobreuso y degeneración crónica de los tejidos, son unas de les lesiones más comunes en la medicina deportiva. Es importante indicar que también es una de los padecimientos más comunes en la población, ya que además el tendón de Aquiles se ve afectado durante enfermedades reumáticas, colesterol alto, ácido úrico, y deformaciones del pie.

El tendón de Aquiles es el responsable de trasmitir la fuerza de la contracción de los músculos que forman los conocidos gemelos (músculo gastrocnemio) y el soleo. Esta fuerza se traduce en el movimiento de flexión plantar del pie, por esa razón puede sufrir lesiones graves que pueden provocar incluso su rompimiento.

La tendinosis aquiliana es una de las más temida por los corredores, ya que es dolorosa e incapacitante. Entre las principales causas destacan:

  • Estrés por uso repetitivo.
  • Errores de entrenamiento.
  • Zapatos inadecuados.
  • Musculatura estrecha de la pantorrilla.
  • Uso de corticosteroides.
  • Fascitis plantar.
  • Deformidades.
  • Enfermedades reumáticas.

Cabe indicar que el tendón de Aquiles no está muy vascularizado, pues la sangre llega poco a este tejido, no pudiendo repararlo. Debido a ello es que el tejido se deteriora, ocasionando calcificaciones, microrroturas hasta roturas totales.

En conclusión, el colágeno se va desgastando y se hace poco elástico. Es muy usual que se inicie con pequeñas lesiones que luego serán frecuentes hasta ser crónicas.

Es así que se dan dos tipos de tratamiento, el conservador que implica reposo, rehabilitación e inmovilización. Destaca el uso de factores de crecimiento plaquetario, que no interfiere con la medicación, también el uso de láser terapéutico y el más efectivo por su efecto regenerador, las ondas de choque.

Mientras que el tratamiento quirúrgico se realizará dependiendo de la causa y de la patología del paciente.

La gravedad de la lesión, determinará la cantidad de tiempo en recuperación. En algunos casos deberás reducir en un 50% tu actividad deportiva y en otros casos podrás intentar con el 75%. Para no empeorar la situación lo ideal es escuchar las indicaciones del especialista.

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